No son vistos como seres humanos. Por el contrario, son concebidos como engendros, suciedad o hijos del demonio. El trato hacia ellos ya no es ni siquiera discriminatorio, sino de auténtica barbarie. Tampoco son hostigados, sino perseguidos para ser cazados como si se tratara de animales. El término de “supervivencia” se queda corto para abarcar lo que realmente sufren.
Los albinos de Tanzania, una población que ya sufre por sus rasgos físicos y biológicos, tienen que esconderse para no ser asesinados y traficados. Brujos del país africano creen que sangre, extremidades y partes del cuerpo de los albinos sirven para pócimas especiales, por ello pagan grandes cantidades para hacerse de un “cazado”.
Un sector de la población de raza negra del país los desprecia. Sin embargo, hay algunos que han decidido romper prejuicios y creencias para integrarlos a la sociedad y lo han hecho con futbol. Los hermanos Oscar y John Haule fundaron en 2008 el club Albino United, colectivo que tuvo como misión rescatar a los jóvenes albinos para que contaran con un lugar seguro.
El fútbol fue el pretexto para demostrar a la nación y al mundo que son seres humanos. A través de donativos, Albino United logró conformarse como un club amateur donde sus jugadores no sólo demostrarían que merecen una oportunidad en el deporte sino en la vida misma.
“Se ha convertido en un fenómeno nacional. Juegan en un campo polvoriento, con porterías hechas a base de ramas y cuerdas, y muchos de ellos no disponen de calzado reglamentario, pero se sienten cuidados dentro del club”, precisa una investigación del diario El Confidencial.
El caso de este club y de los albinos atrajo la mirada del Real Madrid. El equipo español, a través de su fundación, dirige 20 programas en 17 países distintos dentro del Proyecto África y uno de ellos se desarrolla con los jóvenes albinos de Tanzania. Gracias a ese apoyo, así como el incesante trabajo de los hermanos Haule, Albino United pudo ingresar a la tercera división, circuito donde se les negaba el acceso por su condición racial, pero que gracias al fútbol que practican lograron el acceso.
Tristemente los problemas no cesan para la población albina. Además de ser perseguidos para ser asesinados, padecen cáncer. El 80 por ciento de su población es víctima mortal de esta enfermedad y no cuentan con derechos a un trato justo en materia de salud. Por si fuera poco, su esperanza de vida oscila entre los 30 y 35 años precisamente porque el cáncer los aplasta.
No obstante, mantienen viva una esperanza. Tanzania ya está en la mira de algunas organizaciones defensoras de los derechos humanos y parte de esa observación se debe a lo hecho por Albino United.
No siempre el fútbol es negocio. En ocasiones salva vidas, así como la de los 26 integrantes del club Albino United, equipo que en su primera temporada en tercera división se ubicó en el cuarto sitio general.
Fuente: futbolsapiens.com
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