Un recordman inesperado en el Mundial de Clubes

Cuatro jugadores del FC Barcelona, Andrés Iniesta, Carles Puyol, Víctor Valdés y Xavi, disputarán en Japón 2011 su tercera Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Es una cifra de la que el cuarteto de astros blaugranas pueden estar orgullosos, pero, aun así, no les sirve para ostentar el récord del torneo.

Lo más sorprendente de todo es que el jugador que los aventaja no es uno de sus compañeros de equipo, ni tampoco uno de los símbolos de la competición, sino un administrativo de Onehunga (Nueva Zelanda). Es poco probable que su nombre se escuche a los cuatro vientos, pero Daniel Koprivcic emprenderá su cuarta cita mundialista de clubes cuando el Auckland City se mida al Kashiwa Reysol este jueves por la noche. Para un hombre que se gana la vida en una empresa de ingeniería hidráulica y que, según admite, solamente juega al fútbol “como pasatiempo”, constituye un logro realmente extraordinario.

Y al parecer, no hay nadie más asombrado por ello que el propio Koprivcic. “Resulta difícil de creer, la verdad”, declaró. “En este torneo participan todos esos grandes jugadores de fama mundial, y aquí estoy yo con este récord. He tenido mucha suerte. Es increíble porque, en lo que a mí respecta, el fútbol nunca ha pasado de ser un pasatiempo. Nunca lo he practicado profesionalmente y, aunque me lo tomo en serio, sólo es algo que hago en mi tiempo libre. Y aun así, sé que hay miles de jugadores profesionales que darían cualquier cosa por disfrutar de estas experiencias que yo estoy viviendo. Estar aquí, y jugar mi cuarto Mundial de Clubes es más de lo que podría haber soñado”.

Desde luego, hay bien pocas similitudes entre la carrera de este treintañero y las de sus ilustres rivales en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Mientras que Xavi, Iniesta y compañía viajarán a Japón tras la disputa de un clásico que verán millones de personas, el principal cometido de Koprivcic antes del torneo consistía en obtener el permiso de sus superiores. “Tengo la suerte de que mi jefe me apoya mucho”, señaló. “Y eso es importante porque, en este club, viajamos mucho. Esta competición, obviamente, es un gran compromiso, pero otras veces nos desplazamos para jugar partidos de la O-League y cosas por el estilo”.

Su primera vez
La primera vez que Koprivcic necesitó de un permiso para competir en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA fue en 2007, cuando formaba parte de la plantilla del club vecino y rival del Auckland, el Waitakere United. Al año siguiente, el delantero regresó vistiendo la misma camiseta, aunque en ambas ocasiones la aventura del Waitakere concluyó con una derrota en su primer partido.

La edición de EAU 2009, esta vez defendiendo los colores del Auckland, fue otra historia. Entonces, el conjunto neozelandés sorprendió a todos imponiéndose no sólo al representante local, el Al Ahli, sino también al campeón africano, el TP Mazembe Englebert, en un vibrante partido (3-2). Y dada su participación en esas tres campañas, Koprivcic está perfectamente colocado para valorar por qué su actual equipo tuvo éxito allí donde fracasó el Waitakere.

“Creo que dependió de varios factores”, reflexionó. “Aquel equipo de 2009, desde luego, tenía mucha fe y calidad, y eso nos sirvió para obtener esas victorias. Pero creo que también hay que reconocer que era más fácil jugar el primer partido contra un equipo emiratí que contra uno japonés, como pasó en mis dos participaciones con el Waitakere”.

Por desgracia para el Auckland City, este año el certamen regresa a Japón, donde un enrachado Kashiwa Reysol le estará aguardando en el Estadio Toyota. Nadie aprecia mejor la magnitud de este reto que el propio Koprivcic, cuyo respeto por el campeón de la J-League se ha visto reforzado tras estudiarlo detenidamente en vídeo.

“Nos ha impresionado bastante”, admitió. “Es evidente que el Kashiwa es un equipo muy incisivo y muy rápido, que goza de una gran resistencia y de buena técnica. Pero nuestro entrenador observó unas cuantas cosas; empezando, lógicamente, por sus puntos fuertes, pero también apreció algunos puntos débiles de los que, con un poco de suerte, podemos sacar partido. Va a estar muy complicado, pero vamos a hacerlo lo mejor que podamos. ¿Y quién sabe? El fútbol es un deporte imprevisible, así que nunca se puede descartar nada”.

Y si hay algo que demuestra esa imprevisibilidad, por cierto, es el propio Koprivic y su insólito récord.

Fuente: FIFA.com



Categorías:Actualidad

Deja un comentario