Ya no sorprende en Europa ver clubes de fútbol ‘apadrinados’ por jeques que, a golpe de chequera, buscan meterse en la élite del fútbol y de la economía de un país. PSG es un caso notorio.
Logró hacerse famoso por haber detenido la rebelión encabezada por Espartaco en el año 73 A.C. pero Marco Licinio Craso era reconocido por ser el hombre más rico de Roma en su tiempo. Invertía en política; prestaba dinero a familias influyentes con problemas económicos, compraba favores para terceros, organizaba fiestas y daba suntuosos regalos.
Trabajó siempre a través de intermediarios ambiciosos que hacían las veces de testaferros, Craso estaba a salvo de ser culpado si algo salía mal y su codicia llego a los limites de acostarse con una joven heredera de una acaudalada familia, solo para arrebatarle sus propiedades.
Tiene dos mujeres y cuatro hijos. A los 31 años, lleva 9 como miembro del Comité Olímpico Internacional, pertenece a la familia real de Qatar y posee todo tipo de compañías que operan a nivel internacional, como la cadena de televisión Al Jazeera.
Su nombre: Sheikh Tamim Bin Hamad Al-Thani y desde el 2011, tiene el 70 por ciento de las acciones del París Saint Germain, las que consiguió al pagar 50 millones de euros y cancelar la deuda que tenía el equipo, estimada en algo más de 30 millones.
El tema de clubes “apadrinados” por mecenas que quieren a golpe de chequera meterse dentro de la elite del futbol del viejo continente, no es nuevo; desde el punto de vista árabe el primero fue el Manchester City, luego el turno le llegó al Málaga y ahora es el PSG quien quiere explotar el mercado invernal de pases europeo. El onceno francés que invirtió el pasado verano 87,7 millones de euros en fichajes como Pastore, Gameiro, Menez, Matuidi, Sissoko, Bisevac, Sirigu y Douchez quiere seguir de compras.
Pero lo que comenzó siendo una excentricidad se ha convertido en una tendencia que empieza a generalizarse. Para algunos, no son más que nuevos ricos que tienen dinero de sobra para invertir en caprichos y el deporte más popular del mundo es solo una forma para darse a conocer en sociedad aunque realmente creo que el tema va mucho más allá.
El fútbol es el primer paso para ingresar en la economía de un país; a través de él se comienzan a crear valiosos lazos para los futuros negocios que se puedan desarrollar como el plan urbanístico proyectado en los terrenos alrededor del estadio del Manchester City, valorado en mil millones de libras (más de 1.120 millones de euros) o la concesión de las obras de ampliación y explotación del puerto de Marbella, estimada en 84 millones y que permitirá su explotación durante 40 años, cuyo adjudicatario no es otro que Nasir Bin Abdullah & Sons, una de las empresas del jeque dueño del Málaga.
La vergonzosa derrota de Craso en Carras al subestimar a los Partos, serviría para que desde entonces se acuñara la famosa frase de “Craso error” para definir un fallo garrafal e injustificable. Los enemigos del general romano, presuntamente, lo liquidaron vertiendo oro derretido en su garganta como castigo por su desmedida sed de riqueza y poder. Esperemos que a los jeques en su excesiva ambición por querer acaparar todo lo que los petrodólares pueden darles, no les pase lo mismo que al romano.
Fuente: goal.com
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Categorías:Actualidad
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