Sir Alex Ferguson cumplía 1000 partidos en el banquillo del Manchester United, pero casi se queda sin festejos. Los «diablos rojos» siguen inmersos en un comienzo gris y esta vez pudo costarles un severo traspié en Southampton. Fallos en defensa, poca chispa en ataque y hasta un penalti fallado. Todo en contra hasta el minuto 87, momento en que apareció Robin Van Persie para salvar el pellejo de su equipo… y el suyo.
Arriesgó más de la cuenta el ariete holandés. Con un resultado adverso en el marcador, probó con un penalti «a lo panenka». Señal de confianza excesiva. El golpeo fue a las manos de Kelvin Davis, que durante unos minutos se convirtió en el héroe del St. Mary.
Por aquel entonces, minuto 68, el Southampton dominaba en el marcador gracias a sendos cabezazos de Rickie Lambert y Morgan Schneiderlin (2-1). El equipo que dirige Nigel Adkins ya había puesto en aprietos al City, y hoy hizo lo propio con el otro gigante de Manchester gracias a sendos errores defensivos.
Según se acercaba el final del partido, el Southampton fue replegando filas. Los «Saints» se encomendaron a la defensa y a lo más alto para salvar un triunfo que se antojaba glorioso. Olía a venganza, siete años después de que un gol de Ruud Van Nistelrooy en ese mismo escenario condenara al equipo a 7 años de infierno.
Pero justo cuando el Southampton acariciaba los tres puntos, apareció otro delantero holandés para revivir la pesadilla. Dos cabezazos, uno en el 87 y otro en el 92, apagaron el levantamiento.
Fuente: abc.es
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