Cristiano Ronaldo pide a gritos el balón de oro

Paulo Bento y Erik Hamrén protestarán lo que quieran, pero la eliminatoria Suecia-Portugal ha sido un duelo Zlatan-Cristiano. Uno precioso, además. Dos genios con su selección a sus espaldas. Y ha ganado el mejor, además. Como mínimo el más competitivo. Ibra ha aparecido cinco minutos, suficientes para hacer temblar a Portugal, pero insuficientes para poner nervioso a Ronaldo. Cuatro goles en total del portugués, dos del sueco. CR7 se ha ganado él solito participar en su tercer Mundial.

Llegó al Friends Arena concentrado, serio, como siempre. Con una gorra azul de medio lado y con pantalones cortos, como desafiando la decisión sueca de jugar con el techo abierto y castigar con frío a su selección. Pitó Webb y empezó el baile de CR7 con su defensor. Hacía frío pero Lustig, buen anfitrión, se encargó de calentar al capitán luso cada vez que pasó por su lado. Intenso y tratando de sacarle del partido.

Es la única manera de intentar frenarlo, y casi nunca se consigue, pero el buen lateral sueco había hecho los deberes y no se arrugó. Le tuvo más o menos bien vigilado hasta el minuto 35, en el que el madridista se escapó por la otra banda y probó suerte con la zurda. Un minuto más tarde llegó su segunda opción, un remate en el que, bien estorbado por Lustig, no acertó. Y la tercera, la más clara: otro centro desde la derecha que no acertó a clavar en la red.

Fuente: marca.com



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