La adjudicación fallida de los derechos de TV del campeonato por parte de la Federación Ecuatoriana de Fútbol a la empresa uruguaya GolTV y la posterior cesión de los mismos a los clubes, generó una confrontación entre periodistas deportivos con relación laboral con las cadenas interesadas en transmitir el torneo.
Mario Canessa, propietario de radio Caravana, intervino para mediar (a través de redes sociales y al aire) entre comentaristas de su emisora que se burlaron de otros –de aquel y de otros medios–, usando sobrenombres. Los que se habían sentido aludidos se quejaron, vía Twitter, con el directivo.