«Inevitablemente, Emelec me proporcionó un crecimiento muy grande en mi carrera (Mariano Soso, 16 de abril pasado)”.
Con esta sentencia, finalmente Mariano Soso decidió abandonar al Emelec. No es la primera, y peor aún, no será la última vez, que este tipo de confesiones ocurran porque desde hace mucho tiempo, hasta la actualidad, nuestro país se ha caracterizado por dar espacio a entrenadores –tal cual como dijo el incompetente Soso– que vienen a aprender a dirigir, a ganar experiencia y a catapultarse hacia otros mercados.