
Inter venció 3-2 a Juventus el «Derby d’Italia«, por la fecha 25 de la Serie A 2025/26. En un verdadero partidazo, Zielinski le dio el triunfo al equipo de Lautaro Martínez a los 90 minutos ante la visita que jugó más de un tiempo con 10 hombres.
En los primeros minutos la Juve intentó plantarse en campo rival y generó una de las primeras claras con un cabezazo de Weston McKennie que encontró bien ubicado al arquero, mientras que el local respondió con presión y ataques por las bandas.
A los 17 minutos llegó la apertura del marcador en una jugada fortuita: un centro que intentó Luis Henrique terminó desviándose en Andrea Cambiaso y se metió en su propio arco para el 1-0 del Inter.
La reacción de la Juventus no tardó en llegar y tuvo revancha inmediata para Andrea Cambiaso. Tras el infortunio del primer tiempo, el lateral apareció esta vez en el área rival y facturó el 1-1 a los 26 minutos. La jugada nació con una buena acción por derecha: Weston McKennie levantó el centro y, ante una desatención de Luis Henrique que se durmió en la marca, Cambiaso entró por detrás y definió de zurda, rasante y junto al palo.
El empate premió el empuje de la Vecchia Signora, que ya había avisado con un cabezazo de McKennie y un intento desviado de Francisco Conceição. Todo abierto en el Derby d’Italia.
El cierre del primer tiempo fue frenético en el clásico con situaciones, polémicas y hasta una expulsión.
El momento más impactante llegó a los 42 minutos. Marcus Thuram ganó de arriba tras un centro y obligó a una gran atajada de Di Gregorio. En el rebote, Nicolò Barella remató y la pelota protagonizó una secuencia increíble: pegó en un palo, recorrió toda la línea y terminó rebotando en el otro, en una salvada milagrosa que mantuvo el empate.
En esa misma jugada cargada de tensión, Pierre Kalulu vio la segunda amarilla y posterior roja por juego peligroso, aunque en la repetición se vio que no hubo infracción, y dejó a la Juventus con diez hombres en el tramo final de la etapa.
Antes de ese desenlace, el partido ya venía abierto: Lautaro Martínez había tenido una clara que se fue desviada, Piotr Zielinski probó y encontró rechazos en el área, Kenan Yildiz respondió con un remate que pasó muy cerca del ángulo y Federico Dimarco también avisó desde afuera. Un final de primer tiempo electrizante, con ritmo alto y emociones en cada ataque.
En el arranque del complemento, el conjunto de Turín estuvo a centímetros de ponerse en ventaja y solo la reacción de Sommer evitó la caída del arco nerazzurro. A los 50 minutos, el equipo dirigido por Massimiliano Allegri generó tres situaciones clarísimas en una misma acción, aprovechando una defensa totalmente dormida del elenco milanés, conducido por Cristian Chivu.
Primero apareció Andrea Cambiaso con un remate que encontró una gran respuesta del arquero suizo; en el rebote lo tuvo Manuel Locatelli y otra vez respondió el arquero; y en la tercera, Weston McKennie también se topó con el suizo, mientras los defensores del cuadro lombardo miraban sin reacción. Una ráfaga que dejó expuestas las dudas del local y confirmó que el clásico seguía al rojo vivo.
Tras un pasaje de varios minutos en el que el ritmo bajó y casi no hubo situaciones, el partido volvió a sacudirse a los 68. Hakan Çalhanoglu tomó la pelota y sacó un derechazo tremendo, casi al ángulo, que obligó a una gran estirada del arquero visitante para mantener el empate. Fue un aviso claro del local, que volvió a acelerar después de un tramo de juego más trabado y con pocas llegadas.
A los 76 finalmente el local pasó al frente. Dimarco metió un centro preciso desde la izquierda a Francesco Pio Esposito, quien apareció en el área para conectar un cabezazo espectacular, imposible para el arquero, y marcar el 2-1. Una definición notable para quebrar la paridad en un momento clave del partido.
Cuando el local no logró liquidarlo en varias contras claras, lo terminó pagando. A los 84 minutos, Manuel Locatelli recibió un pase dentro del área, se acomodó y sacó un remate cruzado, bajo y preciso, imposible para Yann Sommer, para establecer el 2-2 en el San Siro.
En un final para el infarto, el local volvió a golpear a los 90 minutos. Piotr Zielinski recibió fuera del área y sacó un zurdazo potente y bien colocado, que se metió por el lado derecho del arco para el 3-2. El gol desató el festejo de todo el banco, incluido el entrenador Cristian Chivu, en un cierre electrizante de un clásico lleno de emociones.
En el cierre, cuando ya se jugaban casi 94 minutos, el local estuvo a punto de liquidarlo. Emil Holm salvó de manera providencial sobre la línea un remate de Ange-Yoan Bonny, evitando lo que era el 4-2 y manteniendo con vida al conjunto visitante en los últimos instantes de un final dramático.
Fuente: ESPN.com.ec
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Categorías:Actualidad
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