
Uruguay se prepara para jugar el Mundial que menos expectativa ha ganerado en su historia reciente. No tanto por el nuevo formato de 48 equipos o por el altísimo valor de las entradas, sino por el declive futbolístico que ha sufrido la Celeste desde la llegada de Marcelo Bielsa en 2023. Por lo poco que contagia el equipo.
Que la llegada del entrenador argentino ilusionó es innegable. La idea era que el Loco viniera a darle un salto de calidad a una Selección que lo estaba necesitando y a producir un cambio cultural con un fútbol ofensivo y de propuesta. Como también es innegable que solo pudo plasmarlo en su primer año y hasta la Copa América de 2024, cuando se produce el quiebre y Uruguay termina convirtiéndose en un equipo apático, intrascendente y que contraria incluso al ADN uruguayo, lejos además del vértigo y la intensidad de aquel comienzo de ciclo.
Con sus figuras, además, atravesando malos momentos a nivel personal. Darwin Núñez, perchado en Arabia Saudita por la llegada de Benzema a Al Hilal (solo puede jugar partidos de Champions, que no son muchos), Ronald Araújo volviendo a jugar en Barcelona después de atravesar problemas de salud mental, Rodrigo Bentancur lesionado en un Tottenham que acaricia el primer descenso de su historia, Federico Valverde jugando más de lateral que de volante (al menos hasta llegada de Arbeloa) en un Real Madrid intrascendente hasta ahora y Manuel Ugarte alternando en un Manchester United irregular. Y tal y como quedó demostrado en el ciclo Bielsa, Uruguay tiene un plantel corto y depende de que estos nombres funcionen porque no tienen reemplazo.
Cómo llegará la Celeste a la Copa del Mundo es una incógnita, pero las expectativas son bajas y a priori parece ser una sombra de lo que fue el gran comienzo de Bielsa al frente del seleccionado uruguayo.
La llegada de Bielsa: ilusión y un salto de calidad para Uruguay
El rosarino fue presentado el 17 de mayo de 2023 al frente del equipo, y en una recordada conferencia de prensa sorprendió al explicar por qué eligió el desafío. «Uno es los jugadores que posee Uruguay. Me gusta el grupo de jugadores que han representado a Uruguay en los últimos años. Y el otro es el destinatario del trabajo de una selección que es el ciudadano de a pie del país del que se trata”.
Bielsa pateó el tablero y fiel a su estilo empezó a diagramar su equipo con su inamovible 4-3-3, casi poniéndole fin al ciclo de los referentes: Luis Suárez, Edinson Cavani, Fernando Muslera, Martín Cáceres y Diego Godín, lo cual no estuvo exento de críticas. Suárez fue el más ruidoso y le daba inicio a un conflicto que terminaría por estallar tiempo después, al asegurar que Bielsa no había llamado a ninguno y que él estaba para «seguir aportando un poco más».
“Yo sé que mi proceso en Uruguay no va a ser sencillo, porque Uruguay se desprende de seis u ocho jugadores de una dimensión enorme y tiene que encontrar cinco, seis, u ocho jugadores que sirvan para que aquellos que de algún modo dejen de estar puedan ser sustituidos con alguna dosis de acierto. Todo ese proceso hay que hacerlo sin entrenar”, expresó Bielsa como respuesta.
Darwin Núñez iba a ser el 9, y lo acompañarían Facundo Pellistri (probado por Diego Alonso en su breve ciclo) y Maxi Araújo, un puntero zurdo que en ese entonces jugaba en el Toluca mexicano y al que el entrenador potenció para que terminara llegando al Sporting de Lisboa. En el medio, hoy lo más fuerte que tiene Uruguay, Ugarte, Valverde y Bentancur -junto a unos intermitentes De La Cruz y De Arrascaeta- iban a ser los responsables de dar juego. Y atrás Ronald Araújo debía ser pieza clave junto a Mathías Olivera (probado por Bielsa en la zaga central), Viña por izquierda y Nández o Guillermo Varela por derecha.
No era el mismo plantel, por supuesto. Uruguay había perdido calidad en algunos sectores, pero en los amistosos ilusionaba que se probaban varios -y muchos- futbolistas jóvenes y con proyección. Había materia prima y comenzaba un proceso de consolidar un plantel.
El debut oficial fue el 8 de setiembre de 2023 frente a Chile por las Eliminatorias y fue victoria uruguaya por 3-1. El primer gol fue una delicia con una gran triangulación entre Araújo, Darwin y un De La Cruz que se filtró y definió de primera para el 1-0. El segundo fue de Valverde después de una recuperación por presión alta. Ya algo se podía vislumbrar de la idea de Bielsa.
Apenas un mes después, Uruguay enloquecía por el triunfo ante Brasil en el Centenario, al que no le ganaba desde el 2001. La cosa iba en serio, y no por el resultado únicamente sino por la forma. La Celeste ahogó al Scratch en Montevideo, lo presionó los 90′ y un brillante Darwin Núñez marcó los dos goles del partido. Pero queda para el recuerdo el Ole que bajó de las cuatro tribunas por la sucesión de toques del equipo uruguayo. Uruguay había cambiado para bien.
En noviembre, Uruguay daría un golpe sobre la mesa para confirmarlo, ganándole a Argentina -campeona del mundo- en Buenos Aires por 2-0, algo que no conseguía desde el 1987. En retrospectiva, ese fue el pico del ciclo Bielsa, por lo menos hasta este Mundial. Y también fue curioso que Suárez fue citado para ese partido y ante Bolivia la fecha siguiente, en el que ingresó a los 73′ de partido en la victoria por 3-0 y pareció dejar atrás aquel rencor. «Estoy en un rol que me deja muy feliz, intentando ayudar en lo que me toque (…) “¿Cómo no voy a aceptar tener ese rol de ser suplente? Hay que saber entender el momento que estoy viviendo hoy en día, sabiendo que no puedo jugar los 90 minutos de la forma en que quiere jugar Bielsa”, analizó.
Quizás el primer traspié manifiesto del entrenador fue cuando dirigió a la Selección Uruguaya Sub 23 en el Preolímpico de Venezuela, en la que tenía la base de los campeones del mundo Sub 20 y se despidió en fase de grupos, cuestionado por algunas improvisaciones, como la ubicación de Santiago Homenchenko -volante- como zaguero.
Poco antes de la Copa América de 2024, una situación particular sacudió la interna y generó suspicacias alrededor de Bielsa. La salida de Carlos Nicola, el entrenador de arqueros mayor antigüedad dentro de la Selección Uruguaya, que se sumaba a las de Claudio Pagani, intendente del Complejo Celeste desde 2011, el doctor Alberto Pan, jefe de la sanidad de la Selección Uruguaya con 17 años en la área médica y dos videoanalistas (Andrés Paysee y Marcelo Mayor), entre otros. Según expresó Nicola, el clima no era el mejor con Bielsa.
Sin embargo, Uruguay llegaba de la mejor forma al torneo. Tenía en su plantel a todos sus futbolistas decisivos y goleó 4-0 a México en un amistoso previo. Era candidato firme al título.
La Copa América, un punto de quiebre
Uruguay comenzó de forma inmejorable el torneo en Estados Unidos, con una aplastante goleada por 5-0 a Bolivia, no solo en el resultado sino en la amplia superioridad plasmada en un encuentro que invitaba a ilusionarse.
Le siguió una victoria por 1-0 frente a los locales, con menos brillo pero triunfo al fin, y luego un buen triunfo por 3-1 ante Panamá.
En cuartos de final, la Celeste elimina a Brasil por penales tras igualar 0-0. Con lo que siempre le cuesta al equipo uruguayo ganarle a los brasileños en cualquier instancia, ya lo hacía dos veces en pocos meses. Aunque no todas eran buenas: sufría la lesión de Ronald Araújo en la zaga y se debilitaba defensivamente para lo que restaba de la copa.
Contra Colombia llegó el gran duelo en semifinales. Uruguay tuvo chances, pero la mala puntería de Darwin Núñez terminaría por describir y exponer el grave problema celeste de no tener un recambio consolidado para el 9, que cuando no anda termina complicando al equipo. Un solitario gol de Jefferson Lerma abrió la cuenta antes del primer tiempo y Uruguay jugó todo el complemento con un hombre de más por la expulsión de Daniel Muñoz. Así y todo, el poderío ofensivo que pregonaba Bielsa no logró inquietar a los colombianos y la Celeste fue eliminada de aquel torneo, demostrando que había un límite desde lo futbolístico que le iba a costar quebrar.
Aún así Bielsa dio la nota en la previa del duelo por el tercer puesto ante Canadá, cuando explotó cuando le preguntaron por una posible sanción para sus futbolistas por defender a sus familiares y allegados en las tribunas por la hostigación de los hinchas colombianos que los rodeaban. El Loco se sacó: apuntó contra la organización del torneo y se preguntó: «¿De qué sanción me hablan? Lo que hay que decir es cuánto tardarán en pedirle disculpas a los jugadores”.
En lo anecdótico, Uruguay se imponía por penales por el tercer puesto contra Canadá en un partido recordado por el gol de Suárez -titular en ese partido- en tiempo de descuento para igualar el encuentro. Y por lo que vendría después.
Un plantel roto y expuesto
Después del torneo, al tener que afrontar la doble fecha con Paraguay y Venezuela, Luis Suárez decide retirarse de la Selección Uruguaya para aprovechar el partido contra la Albirroja de local ante su gente. El Pistolero fue titular por la suspensión de Darwin Núñez y el partido, más allá del homenaje, se fue empatado sin goles. Contra la Vinotinto, también.
Pero lo pesado vendría después por un cruce manifiesto entre Agustín Canobbio y Bielsa. Todo nació de un rumor de que el entrenador lo había hecho ser alcanzapelotas en un entrenamiento, cuestión que el propio Bielsa desmintió. Pero el volante sí manifestó muchas disconformidades públicamente después de la Copa América, lo que marcó una ruptura entre los futbolistas y el plantel, porque después fue Suárez el que se metió en la discusión.
«Ves que los jugadores van y no disfrutan. Ves que en sus equipos se divierten, sonríen y no lo hacen en la Selección, no lo están disfrutando. Me duele eso que está viviendo la Selección, y hay compañeros que no lo van a salir a decir, y es entendible«, dijo Suárez.
Valverde, capitán, se sumó: «Hay cosas que sí son verdad, no hay que desmentir nada, al final siempre hay que ser sincero. Los problemas es mejor hablarlos dentro del equipo y con las personas que hay que hablarlas».
Nández y Rochet también respaldaron a Suárez. Y si bien Josema Giménez reconoció la veracidad de esos dichos, también respaldó a Bielsa.»A nivel de convivencia, hubo cosas que obviamente con las que no nos sentimos cómodos. Pero como siempre, apoyando y estando con el entrenador al 100%; eso quedó demostrado en cada partido que jugamos”, dijo.
Seguido a eso, Uruguay debía jugar con Perú y Ecuador por las Eliminatorias y los referentes pedían una reunión con Bielsa para aclarar la situación. ¿Cerrado el conflicto? Para nada: Uruguay perdió agónicamente en Lima contra Perú, último de la tabla, que cosechaba su primera victoria en las clasificatorias ante la Celeste.
Después de la caída, Bielsa declaraba con una honestidad brutal: «No ignoro todo lo que pasó en la semana y sé que mi autoridad queda de algún modo afectada, pero yo la preparación del partido la hice con la máxima seriedad, y la respuesta de los jugadores que me encontré fue la misma que la del primer día».
En medio de toda esa vorágine, Canobbio blanqueaba la situación que le había molestado del entrenador. «Me echó la culpa de haber perdido un partido, que fue contra Ecuador, donde había hecho un gol. Somos once jugadores dentro de la cancha y me echó la culpa de haber perdido el partido”, confesó.
Rendimiento a la baja
Después del partido con Perú, Uruguay igualó sin goles con Ecuador en Montevideo y alcanzaba los siete partidos sin triunfos y cuatro sin convertir goles. “El momento del equipo no es un momento sencillo”; analizaba el entrenador después de que el equipo se fuera silbado del Estadio Centenario.
En medio, un Suárez ya afuera de la Selección Uruguaya declaraba que la relación entre Bielsa y los jugadores había mejorado. Y curiosamente en la siguiente doble fecha la Celeste reviviría con un triunfazo agónico por 3-2 ante Colombia en el Centenario y un empate 1-1 con Brasil en Bahía en el que el equipo comenzó ganando con un golazo de Valverde.
Igual la llama se apagó rápido y en la siguiente fecha la tónica volvería a ser la misma. Uruguay perdió 1-0 con Argentina como local sin generar ni una situación de gol, algo casi inédito para un equipo del «Loco». E igualó con Bolivia en el Alto.
Varios meses más tarde fue superado por Paraguay en Asunción (0-2). Lo que le costaba marcar al equipo ya era un tema.
Sin embargo, logró cerrar mejor la doble fecha ganándole a Venezuela como local por 2-0. Aunque el equipo ya no era de fiar ni mostraba el buen fútbol que había pregonado Bielsa en su arranque. Y el entrenador no le esquivaba al bulto. «Cuando uno acumula malos resultados, cualquier explicación suena a excusa, pero como dije en un comienzo, cuento con un grupo de jugadores con una entrega total, con una disposición absoluta y la AUF brindó para esta tarea todos los recursos solicitados. Si con todo eso, el equipo está nueve partidos sin ganar, es muy difícil de justificar«.
Uruguay buscaba asegurar la clasificación a la Copa del Mundo en la última doble fecha y tenía que enfrentar a Perú en casa y a Chile de visita. Y Bielsa sorprendía con una autocrítica feroz que exponía el extraño momento del equipo en la previa. «Soy consciente de que mi gestión, que tiene como principal objetivo rentabilizar el material humano que me toca manejar, en proporción a las cualidades que tiene, es un objetivo no cumplido”.
El equipo uruguayo goleó por 3-0 y aseguró su boleto. Luego volvió a mostrar su recurrente ambivalencia e igualó sin goles ante el peor equipo de las Eliminatorias dejando una pálida imagen pese a la clasificación.
Tiempo después, se vio envuelto en una crisis impensada. En una fecha FIFA fue a Norteamérica a jugar con México e igualó sin goles. Días después sufrió una durísima goleada por 5-1 contra Estados Unidos. Su puesto estuvo cuestionado a tal punto que propició una reunión del Comité Ejecutivo de la AUF para analizar su continuidad. «Siento que tengo que hacerme responsable de las cosas que pasaron«, decía Bielsa. ¿Se refería a lo futbolístico o a lo humano?
Como sea: Uruguay, Bielsa y los jugadores podrán dejar atrás lo que pasó y los resultados, pero peor que perder partidos es llegar a la Copa del Mundo con un equipo con el que nadie se identifica.
Fuente: ESPN.com.ec
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Categorías:Actualidad
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