La contratación del imprevisible argentino Diego Maradona para que dirija en Dubai (Emiratos Arabes Unidos) fue un riesgo calculado que corrió el club Al Wasl.
En un país donde una persona puede ser arrestada por beber alcohol en público o hacer gestos groseros, alguien como Maradona, con su historial de consumo de drogas y alcohol y su tendencia a generar controversias y escándalos, fue una elección curiosa.