La integridad del fútbol está siendo cuestionada en momentos en que jugadores, árbitros y dirigentes son «comprados» por organizaciones de apuestas ilegales que cada día tienen más injerencia. El balonpié peligra más que nunca porque delincuentes y clubes se pelean por sacar tajadas cada vez más grandes de las enormes ganancias que genera.
«Ha aumentado mucho el arreglo de partidos», afirmó David Forrest, economista de la facultad de administración empresaria de la Universidad de Salford, en Manchester, y coautor de un estudio publicado en el 2012 sobre el tema. «Hubo un aumento sustancial en relación con hace cinco años».