En 1992 y ya con una nueva generación de jugadores, El Nacional gana su décimo campeonato nacional, tras una serie extra de definición con Barcelona, luego que ambos equipos quedaron empatados en puntos en la Liguilla Final.
El 25 de noviembre de 1992 y otra vez, con Ernesto Guerra bajo la dirección técnica, se produjo el denominado «monumentalazo» al empatar 1-1 con Barcelona, en el Estadio Monumental Isidro Romero Carbo, de la ciudad de Guayaquil. Es recordado el gol de cabeza de Dixon Quiñónez, que permitió el empate «criollo» y dejó paralizado al estadio y sin fiesta al equipo «torero», que erá el favorito para ganar el título.