fútbol internacional

La protesta social será el rival más difícil para Brasil

Doce pelotas gigantes, de dos metros de diámetro, que simbolizan las ciudades sede de la Copa del Mundo se tomaron el martes último los exteriores del Congreso, en Brasilia, la capital de Brasil. Su imponente presencia no reflejaba la euforia por el torneo futbolístico más importante del planeta en un país cinco veces campeón y que sueña con fútbol aun despierto.

Las esferas, que tenían cruces rojas en el centro, acentuaban el reclamo de las organizaciones sociales contra las autoridades por los millonarios gastos del Mundial frente a necesidades aún insatisfechas, como salud, educación, vivienda, seguridad y transporte.