Italia impuso su ley ante España en todas las facetas del juego, y se enfrentará ahora a Alemania, otro peso pesado del fútbol europeo, en los cuartos de final. Islandia, por su parte, continuó desafiando la lógica al doblegar a una Inglaterra carente de recursos y de inspiración.
La superioridad italiana no sólo fue colectiva, táctica y física, sino también técnica. Un desempeño completo ante un adversario de la talla de España, y una muestra de confianza, como simbolizó el caño de Daniele De Rossi nada menos que a Iniesta, ante unos petrificados Sergio Busquets y David Silva. El centrocampista español fue víctima de una de sus armas preferidas.