El día que lo iban a deponer, Francisco Egas se acomodó frente al ordenador a las 10.07 de la mañana para iniciar la sesión en la que firmaba como presidente.
Delante de una pintura abstracta de paleta otoñal y colgada de la pared, el principal de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) hasta el pasado 24 de abril atendía sentado aquel viernes, por videoconferencia, a la reunión ordinaria del directorio.