El mural que muestra a un niño sentado ante una mesa, sosteniendo un cuchillo y un tenedor, y llorando desconsoladamente porque en el plato hay una pelota de fútbol en lugar de comida, fue rápidamente tomado como un símbolo del sentir de muchos brasileños hacia el próximo Mundial de fútbol .
Según un sondeo de la consultora Pew Research, difundido a comienzos de junio, el 60% de la población cree que organizar la Copa será «malo» para Brasil. El dato es coincidente con otro: el 72% se encuentra insatisfecho con el rumbo del país.