Un inicio imparable del Barcelona, con tres goles en 25 minutos, dos de Pedro Rodríguez y uno del argentino Leo Messi, decidieron con rapidez el título de la Copa del Rey entre el equipo azulgrana y el Athletic, sin opción durante todo el duelo y sin consuelo con su segunda final perdida en apenas quince días.
Fue el vigésimo sexto trofeo de esta competición del equipo catalán, el más laureado del torneo, y el inmejorable cierre de la etapa de Pep Guardiola en el banquillo del Barça. Ha sumado catorce títulos en cuatro años, el último en una final que siempre le perteneció a su equipo, superior desde el primer minuto en el Vicente Calderón.