Festejo amarillo traspasó el estadio y vibró en las calles

El sol acompañó desde temprano, como un preludio de que el día se pintaría de amarillo. Un día intenso y agitado por el movimiento de la hinchada de Barcelona que amaneció pensando en la premiación de su equipo, vistiendo sus colores.

Desde las 06:00, los vendedores se instalaron en los alrededores del estadio Monumental con cintillos, camisetas y banderas. La actividad comercial también se replicaba en otras arterias a medida que avanzaba la mañana.

Narcisa Quishpe se instaló con sus ollas de guatita y tallarín con la intención de vender unos 500 platos cerca de la avenida Barcelona, que a las 09:00 ya soportaba un intenso tráfico vehicular en un carril, con hinchas que buscaban asegurar su entrada al coloso del Salado.

En los barrios del norte y sur de la ciudad había ventanales y balcones con banderas del equipo torero. Pasaban las horas y los vecinos comenzaban a prepararse para ir al estadio o instalar las sillas, para ver por televisión el partido en las veredas, compartiendo cerveza o una comida.

Julio Puicón y Héctor Ramos, vecinos de la Octava y la A, con brochas se dedicaron en la mañana a pintar un escudo de Barcelona en la vereda de su sector. “Más tarde veremos el partido con toda la familia”, comentó Puicón. En cambio, su amigo Ramos tenía su entrada para ir con la barra de la Sur Oscura al estadio.

En la Bahía, en el centro de Guayaquil, las canciones dedicadas a Barcelona se escuchaban entre los locales desde temprano, como alentando el ambiente para las ventas de camisetas no oficiales.

Janeth Escalante, en Chile y Ayacucho, había vendido hasta el mediodía 300 camisetas y pretendía duplicar esa cifra hasta antes del partido. Las prendas se comercializaban desde cinco dólares.

Luis Quimí cubrió el capó de su auto con la bandera de Barcelona y así salió a recorrer calles del centro, donde los hinchas se congregaron a partir de las 16:00 para ver el encuentro. Al finalizar el partido con el Aucas, que terminó 3-3, se encendió la fiesta, la algarabía en las avenidas 9 de Octubre, Víctor Emilio Estrada y Barcelona.

Ericka Castro y su esposo, Julio Olmedo, se unieron a los festejos en el bulevar junto a cientos de hinchas que esperaron la caravana que había preparado el club para festejar el campeonato 15 y cerrar un sábado histórico

Fuente: eluniverso.com



Categorías:Actualidad

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