Hakim Ziyech, el genio rebelde que prefirió jugar para Marruecos

Pudo jugar para Países Bajos, de hecho lo hizo en las selecciones juveniles, pero prefirió hacerlo para Marruecos. El dolor por la partida de su padre cuando era un niño de 10 años y el recuerdo latente de su progenitor.

“Esa enfermedad lo destrozó. Podía hacer cada vez menos. No podía caminar, comer, hablar. Y acabó de la peor manera”, contó Hakim Ziyech. Deshecho, sin ganas de nada, de absolutamente nada, Ziyech hasta pensó de abandonar el deporte que los había unido siempre con su padre. “Me quedé dormido en el borde de su cama con él. Alrededor de la medianoche me desperté y subí a mi habitación. Unas horas más tarde, alrededor de las tres en punto, escuché a mi familia llorar abajo. Mi padre estaba muerto Y estás ahí, eres un niño de diez años. Ya no volví a la escuela. El fútbol tampoco me importó. Me había ido por completo. Lo dejé todo”, sumó en una de sus declaraciones más crudas y dolorosas.

Se sabe, el ser humano, por más resiliente que sea, jamás está listo para afrontar la muerte de un ser querido. Y el marroquí no fue la excepción.

La esclerosis múltiple, una enfermedad degenerativa e impiadosa, lo adormeció, le quitó el alma. Ziyech era un niño de 10 años (19 de marzo de 1993) y no sabía cómo continuar, qué hacer. Perturbado por el dolor, recién un año después volvió a jugar al fútbol y todo, muy lentamente, empezó a pasar.

O, mejor dicho, a suceder. Con 11 años Heerenveen se fijó en su talento que era evidente y que, años después lo tuvo como parte de las selecciones juveniles neerlandesas. En 2012, con 19 años, debutó en Primera en la goleada 4-0 frente al Rapid Bucarest por la tercera ronda de la UEFA Europa League.

Su equipo era conducido nada menos que por Marco van Basten, tres veces ganador del Balón de Oro y campeón europeo con la Selección mayor. Y el elegante Van Basten lo ayudó y cuidó hasta que el Feyenoord y el Twente pusieron sus ojos en él.

De un lado, uno de los grandes equipos de Países Bajos, y del otro el Twente que le ofrecía más certezas y la oportunidad de llevar la casaca número 10. Ziyech optó irse con Alfred Schreuder, que había insistido hasta el hartazgo con su contratación. El DT lo logró y el club invirtió 3.500.000 de euros.

“Schreuder es un entrenador increíble. Honesto, leal. Dijo que sería capaz de ponerme de 10 y así lo hizo. Sabe exactamente cómo tratar a los jugadores. Guardiola o Mourinho no lo habrían hecho mejor. Es absolutamente ridículo que le hayan despedido. Las cosas se han vuelto mucho peor desde entonces”, precisó Ziyech cuando echaron al técnico que tanto había pedido por él. En medio de la crisis que desataron sus palabras, el delantero tomó una decisión crucial: aceptar jugar para la Selección de Marruecos en octubre de 2015. “Yo solo quiero jugar. No hablo el idioma, pero sé de dónde vengo”, atinó a defenderse. El jugador accedió al pedido del país en el que había nacido su familia.

Ziyech pasó al Ajax por 11 millones de euros y se convirtió en una de las piezas claves del equipo que dirigía Eric ten Hag hasta que una derrota ante el PSV suscitó un cruce áspero con los hinchas aficionados y Ziyech borró todas las fotos relacionadas al club en sus redes sociales. La suerte, su suerte, estaba echada. Se marchó al Chelsea por 40 millones de euros.

Un paso, un problema:

La polémica siempre estuvo en el camino de Ziyech. Hasta en Marruecos tuvo problemas por su manera de manejarse y de nunca callarse. En septiembre de 2021, la Selección marroquí estaba a cargo de Vahid Halilhodzic, quien aseguró que no había querido jugar un partido por una presunta lesión. Por eso, el DT afirmó: “Por primera vez en mi carrera de entrenador, he visto a un jugador de la Selección que no quiere entrenar y dice estar lesionado, aunque las pruebas médicas han demostrado que sí puede jugar. No toleraré este comportamiento mientras yo sea seleccionador”. Y no lo volvió a citar nunca más, desatando un océano de críticas.

La respuesta del delantero no se hizo esperar y usó sus redes sociales para dejar en claro su postura. “No volveré a la selección. Es mi decisión final. Lo tengo claro. Ahora me concentro en mi club. Entiendo la opinión de los aficionados, lo siento por ellos”, escribió en febrero de 2022.

La presión en Marruecos fue enorme. Tan grande que ni la clasificación al Mundial de Qatar 2022, tras el repechaje ante la República Democrática del Congo, hizo olvidar a los hinchas que querían como sea que el jugador regresara a la Selección, al tiempo que pedían la salida del entrenador.

Walid Regragui fue el DT que reemplazó a Halilhodzic y logró torcer la decisión del jugador al convencerlo de que su presencia en el equipo era esencial. Marruecos compartirá el Grupo F del Mundial con Bélgica, Canadá y Croacia.

Regragui, elegido como entrenador de Marruecos a tres meses del Mundial, intentará llevar al equipo a la siguiente fase, tal como lo hicieron en México 1986, por única vez.

Fuente: bolavipcom



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