En un partidazo, Bayern Munich venció a Real Madrid y avanzó a semis de la Champions League

En un verdadero partidazo para la historia, Bayern Munich derrotó este miércoles por 4-3 a Real Madrid en el estadio Allianz Arena y se metió en las semifinales de la UEFA Champions League 2025-2026.

El encuentro enfrentaba a dos clubes con una enorme mística copera y, esta vez, se impuso la del equipo teutón. Además, el trámite del choque superó las enormes expectativas previas. Cambiante, emotivo, vibrante, con las estrellas de ambos equipos rindiendo en su máximo esplendor. Fue, sin dudas, uno de los mejores partidos de la historia de la Champions.

El comienzo fue una locura total: antes del minuto de juego, Real Madrid ya ganaba 1-0 por un error garrafal del capitán y referente del Bayern, el arquero Manuel Neuer, que en una salida le regaló la pelota a Arda Guler. De cara al arco vacío, el turco no dudó: pateó de primera de larga distancia y abrió el marcador.

El equipo teutón tuvo la virtud de reponerse de ese golpazo inicial, que significaba el empate en el resultado global casi desde el vestuario. Y cinco minutos después, igualó el encuentro. Es cierto, con una gran cuota de responsabilidad del otro portero, el ucraniano Andriy Lunin, quien se desorientó en un córner desde la izquierda y permitió que Aleksandar Pavlovic cabeceara al gol a centímetros de la línea de meta.

Desde ese momento hasta el entretiempo, fue fútbol champagne en su máxima expresión.

Cada uno con su impronta, ambos equipos se despojaron de egoísmos y fueron con todo para adelante. Así, se configuró un espectáculo que será difícil de olvidar.

Guler concretó su doblete con un buen tiro libre que tuvo la ayuda de una floja reacción de Neuer y, enseguida, Harry Kane apareció desmarcado dentro del área rival -allí donde es letal- y volvió a empatar las acciones.

La sensación era de vorágine. Y eso estaba maximizado por la arriesgada decisión de Bayern Munich de marcar hombre a hombre en el fondo, contra un equipo como Real Madrid que tiene en la gambeta en velocidad del francés Kylian Mbappé y el brasileño Vinicius una de sus principales virtudes.

Lo pagó rápido, cuando el galo puso en ventaja al Merengue en una arremetida encabezada por Vini, que lo asistió.

Así, llegó el entretiempo.

Fue como un respiro.

Pero todos -protagonistas y público- querían más.

los equipos no defraudaron. Porque en el complemento, la acción siguió a pleno. Con una cuota menos de velocidad, pero los dos conjuntos siguieron fabricando acciones de riesgo por doquier.

Sin la eficacia que los protagonistas tuvieron en el primer tiempo, pero el encuentro siguió siendo vibrante.

No obstante, el marcador no se movió durante los primeros 40 minutos de la etapa.

Todo parecía indicar que el destino inexorable era el tiempo suplementario. Pero este partidazo tenía reservadas más emociones.

A los 86 minutos, hubo un hecho que cambió la lógica. De forma muy polémica, el árbitro expulsó por doble amarilla al francés Eduardo Camavinga por una falta menor en campo rival.

Y en un encuentro tan parejo, una incidencia de ese tamaño podía hacer la diferencia. Y la hizo. Porque Bayern salió con todo a optimizarla y, tres minutos después, lo logró gracias a un gol de Díaz que fue una obra de arte. No solamente por la gran definición del sudamericano desde el borde del área, sino porque la jugada previa fue hermosa, con un taco-pase atrás incluido.

Con el 3-3, el equipo teutón garantizaba su pasaje a semis. Entonces, Real Madrid echó el resto. La consecuencia lógica fue que -perdido por perdido- se desprotegió atrás y el conjunto alemán lo aprovechó, con una contra bárbara que Olise -que había sido la figura del partido de ida- definió como los dioses, enganchando hacia el medio dentro del área rival y pateando muy rápido al otro palo.

Poste y adentro para terminar de desatar el festejo de los hinchas locales.

Fuente: ESPN.com.ec



Categorías:Actualidad

Etiquetas:, ,

Deja un comentario