
River le ganó 1 a 0 a Rosario Central en el Monumental y avanzó a la gran final del Torneo Apertura 2026, donde enfrentará al vencedor de Argentinos Juniors vs. Belgrano.
Facundo Colidio, de penal, anotó el único gol de la semifinal, marcada por un clima caliente y mucha fricción, en la que el equipo de Eduardo Coudet terminó imponiéndose por su convicción para buscar el arco rival.
Después de 72 horas calientes, en las que los equipos tuvieron muy poco descanso pero hubo mucho tiempo para comentar y ampliar las recientes polémicas, el Millonario y el Canalla salieron a jugar una semifinal con vibras de final.
En un marco espectacular y con un ambiente muy hostil para la visita, puntualmente para Ángel Di María, la fricción y la tensión tiñeron el juego de entrada.
Así, con un juego más aguerrido que lúcido, el que tomó el protagonismo de entrada fue River, que venía de dejar en el camino a San Lorenzo por penales y a Gimnasia.
El equipo de Jorge Almirón, verdugo de Independiente y Racing, algo más cauto, cedía la pelota y esperaba agazapado, tratando de aprovechar las espaldas de los laterales -Matías Viña fue titular en lugar de Marcos Acuña en la izquierda-, como cuando Giménez se escapó y le permitió a Di María patear.
El Millonario, por su parte, de a poco se iba amigando con la pelota, pero carecía de profundidad, encontrando firmeza en la zaga conformada por Ovando y Ávila.
La primera gran incidencia de la noche tuvo como protagonista a Sebastián Driussi, que controló cerca del área y fue bajado por Franco Ibarra, que se resbaló y le cometió una infracción no sancionada por Nicolás Ramírez.
El árbitro, de hecho, amonestó a Ibarra por otra falta en esa misma jugada, pero las consecuencias para el local fueron mayores, porque Driussi, con muchísimas muestras de dolor, se fue en camilla directo al vestuario, evidenciando una lesión de rodilla.
Coudet mandó a la cancha a Freitas y, poco a poco, River fue adueñándose del partido, que de todas maneras destacaba por lo caliente.
Justamente esas revoluciones exageradas le pasaron factura al Canalla, porque cerca de la media hora, en un tiro libre, Ávila le dio un codazo a Martínez Quarta y, aunque zafó de la roja, le cometió penal, sancionado tras revisión en el VAR.
No obstante, para la alegría rosarina, allí emergió la figura de Jeremías Ledesma, arquero que este año dejó Núñez, para tapar el remate de Gonzalo Montiel, un especialista de la materia.
Conan, que prácticamente no tuvo oportunidades en River, también tapó un tiro libre de Colidio y, finalizada una reñida primera mitad, el resultado seguía en silencio, con mejores sensaciones del local, aprovechando los laterales y capitalizando errores ajenos en la salida, pero sin facilidad para encontrar profundidad.
En el complemento, la dinámica no se modificó, con el Millonario adueñándose de la pelota desde el comienzo pero mostrando falencias para llegar. Sin embargo, lo que cambió fue el equipo que estuvo a punto de abrir el marcador: el local la perdió en la salida, Copetti hizo la banda y Pol Fernández, desvío mediante, se encontró con Beltrán y el palo.
River, que perdió también a Aníbal Moreno, otro que llegaba tocado, por lesión, de todas maneras mantenía la calma, tratando de presionar y forzar errores de Central, y así llegó el 1 a 0.
El joven Lucas Silva, que reemplazó a Moreno, le metió un gran pase a Freitas, que tras un mal despeje de Ávila llegó justo antes que Ledesma, quien se lo llevó puesto y le cometió penal.
Ya sin Montiel en cancha, el que se hizo cargo fue Colidio, que con mucha tranquilidad pateó al medio y rompió el cero en Núñez (62′).
Central sintió el impacto y, durante unos minutos, no esbozó reacción, mientras River seguía manejando la pelota y el partido. Pero finalmente Almirón movió el banco (mandó a la cancha a Mallo, Campaz y Fernández, primero, y a Véliz por Ávila poco después) y renovó piernas y energías.
Así, de entrada, Di María pateó un tiro libre muy lejano y el palo volvió a salvar a River. Pizarro no llegó a conectar, Beltrán tampoco la tocó y el poste, ahora el otro, evitó el empate.
Pero la dinámica ya era otra: el Millonario sentía el cansancio del trajín y el Canalla, obligado por el resultado, empezaba a inclinar la cancha a su merced, con más empuje que fútbol pero yendo con convicción.
El tramo final del encuentro, entonces, fue todo aguantar para River, defendiendo el resultado con garra y festejando cada falta ganada, cada corrida, como si fuera un gol.
Almirón, en su último manotazo de ahogado, puso a Quintana para que termine jugando de 9, pero los centros al área no prosperaron y River se quedó con un partido que se vivió como una verdadera batalla.
Tras un semestre complicado, a menos de tres meses de la salida de Marcelo Gallardo, River está a un partido de ser campeón: el próximo domingo, a partir de las 15:30, jugará la final del Torneo Apertura en el Kempes.
Antes, el miérocles, recibirá a Red Bull Bragantino por la CONMEBOL Sudamericana, pero al tener la clasificación a octavos de final encaminada, Coudet guardará titulares para el partido ante Argentinos Juniors o Belgrano, que este domingo definirá en La Paternal al segundo finalista del campeonato.
Fuente: ESPN.com.ec
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Categorías:Actualidad
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