Unas declaraciones del presidente de la FIFA, Sepp Blatter, en las que restaba importancia al racismo en el fútbol, desataron hoy un aluvión de críticas en el Reino Unido e hicieron que el Gobierno británico pidiese su dimisión.
En entrevistas con cadenas de televisión como Al Jazeera y CNN, el máximo responsable de la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol aseguró ayer que los insultos racistas en el campo se solucionan con un apretón de manos.